Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento.  2 Corintios 4:16,17

La vida es un desgaste continuo, física y mentalmente los años nos consumen, nadie puede evitarlo, nadie puede saltarse la parte de envejecer; no quiero sonar fatalista, pero todo apunta a que estamos muriendo, ¿Ya te diste cuenta?

Pero cuando estamos en Cristo, la realidad física no define nuestra realidad espiritual, por fuera nos vamos desgastando, pero por dentro nos vamos renovando; por fuera estamos cansados, por dentro llenos de fuerza, es un contraste hermoso. Es el contraste del que habla el Apóstol Pablo en su carta a los corintios:

Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. 2 Corintios 4:7

¿Te fijas en el contraste? Es un tesoro en vasijas de barro, no en un cofre hermoso, ni bajo el cuidado de un cristal reluciente impenetrable. Es como una casita humilde y pequeña que cuando pone su mesa para comer usan cubiertos de plata brillantes, ¡Todos lo van a notar! Y aquí Pablo dice algo así: “La Gloria de Dios y su poder son más notorios cuando lo ves actuando a través de personas débiles e insignificantes como nosotros”.  Nosotros somos las vasijas de barro, Él es el tesoro.

Hoy mientras escribo este post, estoy tan consiente del desgaste físico y mental al que someto mi vida semana a semana. Estoy consiente de mi debilidad y mis limites; sé que no debo “malpasarme”, debo dormir suficiente, comer bien, hacer ejercicio, tomarme un descanso de vez en cuando y todo lo que uno hace cuando se da cuenta de que está envejeciendo. (Sólo tengo 31 años, pero les digo que puedo ser muy fatalista a veces).

Lo maravilloso es que en medio de esa realidad física está otra realidad más fuerte: La realidad espiritual. Pablo lo dice así:

Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo. 2 Corintios 4:10

 

Llevamos la realidad de su muerte.

Esto alude a los sufrimientos en esta vida, a las persecuciones, al dolor, a la enfermedad, al desgaste físico, emocional y mental del día a día. Sí, todos los días lidiamos con la realidad de que somos seres débiles que apenas pueden sostenerse. Esa es la muerte. Pero en los que creemos en Cristo, no sólo se manifiesta la muerte, sino se manifiesta la vida de Cristo, experimentamos lo que la Biblia llama “El poder de su resurrección”.

Lo diré así: Por fuera estamos muriendo, por dentro estamos llenos de vida.

La vida de Cristo en nosotros es una realidad tan fuerte que un día cuando nuestros cuerpos descompuestos estén bajo tierra, no quedaremos ahí, sino que resucitaremos y nuestros cuerpos serán renovados, cuerpos que jamás se enfermarán o se fatigarán, cuerpos perfectos que no morirán jamás.

Nosotros somos las vasijas de barro, Él es el tesoro.

Así que Pablo concluye que aunque somos vasijas de barro, el poder y la vida de Cristo están actuando en nosotros y por eso dice:

Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:8

Así que sí, por fuera quiero un descanso, pero por dentro sé que puedo seguir hasta el final. Por fuera quiero renunciar, por dentro sé que puedo continuar. No es que sea una persona determinada, simplemente soy cristiano y un cristiano no renuncia, un cristiano echa mano de la ayuda que viene de Dios, un poder viene sobre él y lo ayuda a seguir cuando por fuera ya no puede más.

¿Eres cristiano? Esa es nuestra vida. Jamás paramos, jamás renunciamos, jamás estamos acabados, al contrario, nos hacemos más fuertes, volamos más alto, llegamos más lejos.

¿No me crees? Mira esto:

“…los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán”. Is. 40:31

No son pasajes para animarte en los momentos difíciles y ya, o para crear una falsa expectativa, sino son promesas reales; en Cristo estas promesas son sí y amén. ¡Así que es verdad! Cristo está renovando nuestras fuerzas y haciéndonos levantar el vuelo constantemente, no son ideas románticas, son realidades palpables que penetran en nuestra existencia, gracias a la realidad de la muerte y resurrección de Cristo.