Después de dos temporadas de Stranger things, me doy cuenta que es una serie que provoca muchas emociones en los espectadores. Es verdad que mueve nuestros recuerdos y aviva la nostalgia por la vida ochentera, la música, los videojuegos, la vida sin internet, los cazafantasmas, atari y demás, sin embargo debemos decir que la serie también nos provoca con su historia y sus personajes, pues si bien suceden “cosas extrañas” a su alrededor, la manera en que estos abordan las situaciones pueden causar en el espectador una extraña añoranza por una clase de amistad que parece ideal, hermosa, pero quizá lejana.

Esta “extraña” vida de amor y hermandad no es nada nuevo en la Biblia y no debería ser algo lejano para la iglesia, por lo que haremos bien en mirar con atención y recordar 3 cosas en las que el universo de Stranger Things nos muestra el evangelio y la vida de iglesia.

1. Verdaderos amigos

La serie presenta rápidamente a sus personajes principales, 4 niños que comparten una vida y gustos en común. Son de una clase aparte, no son niños convencionales, tiene este toque un tanto nerd que los hace distintos en la escuela, amantes de los juegos de rol y los comics. Tienen un código de ética interno: “Los amigos no mienten”. Su amistad no es un juego. Y esta hermandad que han logrado entretejer se debe en gran parte al compromiso mutuo que han adquirido el uno con el otro.

La iglesia es en esencia, esto, una hermandad. Un grupo de personas que comparten algo en común, a Jesús. De hecho somos algo “nerds” también, pues a veces solo hablamos de temas que a nadie más le importan, como la Biblia o Jesús. Nos regimos por un libro que llamamos La Palabra de Dios, y hemos construido relaciones que van cobrando cada vez más fuerza gracias a la persona que nos ha unido: Jesús.

Para nosotros la iglesia tampoco es un juego, no es una actividad que hacemos en la semana, es parte de nuestra vida, lo tomamos muy en serio, pues estamos llamados a asumir un compromiso con otras personas, cuidar de ellos y amarles como Cristo nos amó a nosotros.

Tienen un código de ética interno: “Los amigos no mienten”.
Su amistad no es un juego.

Hay quienes parecen amigos pero se destruyen unos a otros; el amigo verdadero se mantiene más leal que un hermano.
Prov. 18:24

No crean que la iglesia produce este tipo de amistad por sí sola, en realidad la iglesia se muestra amiga entre sí porque en el Evangelio Jesús fue y es el mejor amigo, uno que dio la vida por nosotros aun cuando no lo merecíamos, demostrando así un amor insuperable y eterno.

No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos… Juan 15:13 

2. Buscando al perdido

Luego de ver que existe algo especial en la amistad de estos niños, llega la problemática: Uno de ellos desaparece misteriosamente. Will está perdido, pero Mike, Dustin y Lucas no se resignan a perderlo, están dispuestos a asumir riesgos, tomar tiempo y dedicar sus energías para rescatarlo, no pierden la esperanza y esta vez la amistad se pone a prueba, ¿Van a dejarlo pasar o van a hacer algo al respecto?

Nuevamente, la historia de estos personajes nos confronta a todos aquellos que formamos parte de una iglesia, pues en medio nuestro algunos hermanos a menudo también se extraviaran y deberíamos estar dispuestos a ir en su búsqueda.

El universo de Stranger Things es muy parecido al nuestro, pues el mundo oscuro e invisible puede jalar a cualquiera, la pregunta aquí es: ¿Le daremos importancia? ¿Nos convenceremos a nosotros mismos de que no es nuestro asunto? O responderemos a la Biblia e invertiremos tiempo y energía con tal de que aquellos que se fueron encuentren el camino de regreso a casa.

Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella, recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados. Sant. 5:19-20

 Finalmente la iglesia busca al perdido, porque Jesús es el amigo Salvador que nos buscó a nosotros. Dejó su reino y se despojó de su gloria para venir a buscarnos al “upside down”, un lugar oscuro y frío por el pecado. No le importó el costo y estuvo dispuesto a sufrir y padecer lo que ningún hombre jamás ha padecido con tal de rescatarnos.

Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos. (Lucas 19:10)

 3. Incluyendo al extraño

Eleven es un personaje que ha sufrido mucho a manos de “papa” como ella lo llama. Los duros experimentos y el aislamiento al que ha sido sometida le han privado de la sociedad y de toda relación significativa. Las consecuencias se observan cuando logra escapar y se topa con muchos problemas para relacionarse y encajar con el mundo. Incluirla en el equipo de amigos no será tan simple.

Mientras que Dustin y Lucas luchan con sus miedos para aceptar a Eleven, Mike hace un espacio para ella y se porta hospitalario e interesado en su vida y pasado. Incluir a Eleven y llamarla amiga a pesar de que era tan diferente a ellos es un cuadro hermoso de gracia y amor.

Nuevamente, esto nos lleva a la iglesia, una familia que recibe al extraño y le da un lugar en su mesa. La hospitalidad es una característica de la iglesia y la fe cristiana, incluir a otros en tu vida e interesarte genuinamente por ellos, eso es la iglesia. La iglesia no es un grupo cerrado que batalla con sus inseguridades para aceptar a gente de fuera, no nos atemoriza que otras personas puedan violentar el vínculo que ya tenemos, pues nuestro vínculo no se basa en nuestros méritos, sino en Jesús que nos ha unido.

“Incluir a otros en tu vida e interesarte genuinamente
por ellos, eso es la iglesia”.

 

A menudo la iglesia pasará por temporadas donde las relaciones entre sus miembros crecerán de maneras muy profundas. Luego llegarán otras temporadas, donde “Eleven” llegará a nuestra puerta: Es extraña, no es como nosotros, no entiende nuestro lenguaje y es ajena a nuestro interés común; pero algo es claro, necesita ayuda y necesita una familia, nosotros somos la respuesta. La pregunta aquí es: ¿Vamos a incluir al extraño o simplemente nos quedaremos en la comodidad de las amistades que ya formamos?

La iglesia es hospitalaria y recibe al extraño, porque Jesús es el amigo que nos incluyó y nos dio un lugar en su familia. Siendo “extraños y enemigos” él nos adoptó y nos dio un lugar en su mesa, nos dio el derecho de ser llamados sus hijos incluyéndonos para siempre en su reino de luz.

¿Conclusión? Jesús es el amigo fiel que nos amó, el Salvador sacrificial que  nos buscó y el Dios misericordioso que nos dio un lugar y nos hizo parte de su reino cuando no pertenecíamos a ningún lado.

Y bueno, esto lo que pasa cuando te gusta Jesús, que lo vemos hasta en la sopa. ¡Me gustó la serie pues!