No se afanen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús. (NTV)

Estos versos hablan de algo que sabemos hacer muy bien, preocuparnos. Algunos dicen que si no están preocupados, entonces buscan algo para preocuparse, porque no preocuparse de nada les preocupa mucho. ¿Te consideras una persona así? ¿Qué nos dice la Biblia con respecto al afán?

El afán es una ansiedad horrible. Estamos ahí, con ecuaciones que no logramos entretejer en nuestra cabeza, ideas y posibilidades yendo y viniendo en nuestra mente. Perdemos el sueño, la paz y la capacidad de vivir con gratitud el día a día.¿Qué logramos con afanarnos? Nada.

¿No sería magnífico que con tan solo preocuparnos las cosas se resolvieran solas? ¡Pero no! En cambio, Jesús enseñó que nada logramos afanándonos:

¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? (Mt. 6:27)

No hay recompensa para un corazón afanado, en cambio hay mucha pérdida. Nos volvemos hostiles, agresivos, andamos siempre a la defensiva, empeoran nuestras relaciones, disminuye nuestra productividad y dejamos de ocuparnos de aquello que de verdad importa.

He conocido personas que necesitan estar preocupadas, necesitan sentir que de alguna forma tienen el control de “algo” ¿Te identificas? Si es así, seguramente te es difícil permitir que alguien mas se ocupe de aquello que te preocupa a ti. ¿Será que por eso en vez de orar y descansar en Dios preferimos afanarnos para no tener que perder el control?

Pero ¿sabes?, debemos aprender a descansar en el Señor más y preocuparnos menos. Así lo leímos previamente:

“No se afanen por nada, al contrario oren”. 

La contra del afan no es ser hippie, es orar. No me afano porque oro y si me afano, es porque no oro.

En este contexto, orar es como poner la ansiedad por las cosas que no podemos controlar en manos del Ser soberano que tiene todo bajo su dominio absoluto. ¡Piénsalo! ¡Qué descanso debería provocarnos el saber que el dueño del universo nos ha escuchado! Y no sólo eso, también nos responderá.

Si el afán viene por las cosas que no podemos controlar, la paz de Dios vendrá cuando pongamos esas cosas en manos de quien si tiene control de todo: Dios. ¿Cómo lo hacemos? Orando.

Hagamos un análisis rápido. ¿Estás preocupado por algo justo ahora? ¿Qué es? Y la siguiente pregunta es muy simple, ¿Ya oraste por esta situación?

No me refiero a orar al estilo “traer el Jesús en la boca”, porque este tipo de oración es mera ansiedad disfrazada de oración, pero hablamos de aquella oración llena de esperanza y fe, esta que se eleva a Dios con certeza de estar siendo escuchado, así lo enseñó Jesús:

Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá. (Mr. 11:24)

o en Santiago 1:6 lo leemos así:

“pero pidan con fe, no dudando nada”.

Así que, cambiaré la pregunta un poco, ¿Ya oraste CON FE por este situación que te preocupa? Una oración simple, pero genuina, depositando tu confianza en Dios y descansando en Él. Por eso dice la Biblia que cuando oremos “experimentaremos la paz de Dios que supera todo lo que podemos entender”.

Hay un himno muy antiguo y conocido escrito por Joseph M. Scriven en 1855 que dice:

 

Oh qué amigo tenemos en Jesús

En las penas y el dolor,

Qué privilegio es poder llevarle todo

a Dios en oración.

Oh, a menudo perdemos la paz

y llevamos cargas innecesarias,

todo porque no sabemos

llevarlas a Dios en oración.

¿Te encuentras débil y cargado,

angustiado y lleno de temor?

Aún ahí Él es tu refugio

Llévalo al Señor en oración

 

No quiero entretenerte más, es posible que necesites cerrar tus ojos y orar, orar con esperanza, orar con alegría, orar porque sabes que él es tu amigo, él es tu refugio y le importas. ¡Así que deja atrás el afán y ora, tenemos un amigo en Jesús!

Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes. 1 Pedro 5:7