Algunos recordarán esa vieja canción infantil de 3 cochinitos que están en la cama y muchos besitos les da su mamá. La canción habla de cómo cada uno de ellos tuvieron distintos sueños mientras dormían; el más pequeño tuvo un sueño especial:

“Este soñaba con trabajar

Para ayudar a su pobre mamá”.

Esta canción es muy real y aborda un tema que en los últimos meses saltó a la vista de muchos en el mundo: Las mujeres solas.

La recientemente galardonada ROMA, nos regaló un cuadro de esta realidad en nuestro país. El director y escritor de esta joya, Alfonso Cuarón, abre el cajón de recuerdos y nos comparte un poco de su niñez en la colonia Roma de la ciudad de México.

En primer plano nos habla de Cleo, interpretada por la nominada al Oscar a mejor actriz, Yalitza Aparicio (¡Bravo!), una trabajadora doméstica de origen indígena que al quedar embarazada e informar a su pareja la noticia, la dejan abandonada en una sala de cine. A partir de ahí tiene que lidiar con 9 meses de espera por un bebé que no está segura cómo podrá sostener. Cleo va en búsqueda del padre, pero cuando lo encuentra sólo consigue ser agredida verbalmente y amenazada de manera cruel.

En segundo plano vemos la historia de la patrona de la casa, interpretada por la nominada al Oscar Marina de Tavira. Es una mujer casada y con tres hijos que ve su matrimonio desmoronarse como agua entre sus dedos. De forma inesperada, su marido deja el hogar para jamás volver. En un esfuerzo por traerlo de vuelta, usa las cartas de sus hijos para mover su corazón, pero no fue suficiente. 

La película termina con dos mujeres abandonadas que tienen que redefinir su vida y levantarla de entre los escombros que el desprecio y la deshonra de sus parejas dejó atrás. “Pobre mamá” decía la canción.

Es en este punto donde quisiera decirle a muchas mujeres que pudieran estar confinadas a una relación donde los golpes, el menosprecio o el maltrato verbal es el pan de cada día, que no necesitan soportar eso, que Dios las cubre y que la historia nos enseña que tenemos a un Dios fiel que jamás nos deja. Una familia completa no es garantía de felicidad. Un hombre ausente no es definitivo en tu vida, Dios se hace cargo.

 

Mujeres de hazañas

Muchas mujeres logran hazañas en casa y es asombroso ver que un lugar vacío en el comedor no llegó a ser determinante en sus vidas ni en la de sus hijos, pues con gran creatividad, constancia y trabajo duro levantan de entre los escombros del abandono a una familia. Ahí está Dios, ahí está su fidelidad.

Si estás leyendo estas líneas y te encuentras en una situación así, quiero decirte que no estás sola, Dios te defiende, Dios te cuida, Dios te ama y él se hará cargo. Tus esfuerzos no serán en vano, tu labor será recompensada y al final habrá valido la pena.

Un ejemplo muy cercano lo vimos en la misma entrega de los Oscares, donde muchos de los premiados agradecían a sus madres. Regina King, ganadora del Oscar a mejor actriz de reparto que dijo:

“Yo soy un ejemplo de lo que sucede cuando un respaldo amoroso es derramado sobre alguien, mamá te amo tanto. Gracias por enseñarme que Dios siempre es mi apoyo”.

O el ganador a mejor actor de reparto, Mahershala Ali que señaló:

“Quiero dedicar esto a mi abuela, quien ha estado en mi oído mi vida entera, diciéndome que si al principio no tengo éxito vuelva a intentarlo una y otra vez, ella me ayudó a superarme de muchas maneras, sé que no estaría aquí sin ella”.

Ellos y muchos otros hablaron de esas mujeres especiales que por la gracia de Dios se vuelven las protagonistas de sus vidas.

 

¿Dónde están los hombres? 

En esta misma ceremonia de los Oscares, donde Roma obtuvo 3 preseas, Cuarón señalaba que como artistas su “trabajo es mirar donde otros no, una responsabilidad que se vuelve mucho más importante en tiempos donde estamos siendo motivados a mirar hacia otro lado”. Aunque él se refería al hecho de que en México las mujeres indígenas no tienen el mismo trato y valor que como personas merecen, usaré estas mismas palabras para referirme a otra realidad que tampoco queremos ver: Las mujeres están solas, los hombres se van de casa, los hombres no son protagonistas en la historia de sus familias.

Una vez Dios lanzó una pregunta en el Edén cuando Adán había dejado su puesto y sus responsabilidades y se escondía entre los árboles:

Entonces el Señor Dios llamó al hombre:

-¿Dónde estás?

Gn. 3:9

Como hombre esta pregunta me golpea y la realidad que vivimos hoy me confronta. ¿Dónde están los agradecimientos a los padres? ¿Dónde están los hombres que dejan huellas en sus hijos? ¿Dónde están esas historias valiosas que se contarán en las premiaciones? ¿Qué se dirá de nosotros cuando nuestros hijos lleguen más lejos que nosotros? ¿Les dimos algo más que dinero? ¿Enseñamos a nuestros hijos con el ejemplo a honrar a sus esposas y valorarlas? ¿Estuvimos presentes o no?

Hombre, ¿Dónde estás? Es la pregunta que sigue resonando desde el cielo y oro para que como hombres podamos responder con honor a este llamado divino y así en las próximas generaciones los padres también sean protagonistas de historias dignas de ser contadas.